Análisis
Qué ha cambiado
Las condiciones climáticas adversas se caracterizaron por fuertes altibajos térmicos en mayo y julio que afectaron el desarrollo de yemas, aunque se cumplieron los requerimientos cuantitativos de horas de frío. El invierno acumuló horas de frío adecuadamente, pero con baja calidad; los altibajos generaron consecuencias fisiológicas en las plantas reflejadas en cuajado y retención del fruto. El resultado fue una menor carga de fruta sin afectar la calidad del fruto, que resultó excelente en la mayoría de los lotes. Se sumaron tormentas de granizo al inicio y final de la temporada.
Por qué importa
El sector debe evaluar si la situación es coyuntural o vinculada a cambios observados a nivel climático. El manejo de heladas ya está bajo control mediante aspersión, pero la variabilidad en la calidad del frío durante la dormición invernal es un nuevo factor disruptivo que requiere repensar las estrategias. En los últimos años, los eventos climáticos han sido más severos que lo esperado; es necesario cambiar las pautas de manejo para adaptarse a estos cambios. Los productores pequeños requieren inversión en sistemas de control de heladas. La caída de volúmenes afecta la rentabilidad en un contexto de precios bajos.
Señal sectorial
La región patagónica, que concentra el 90% de las cerezas exportadas, sufrió eventos ambientales que redujeron significativamente la productividad. El sector enfrenta altos costos internos (impuestos, energía, factores laborales); el contexto internacional muestra caída de precios y los costos internos no dan señales de cambio en corto plazo. La expansión del sector se mantiene cauta; la superficie plantada prácticamente no ha crecido en los últimos 15 años.
Claves prácticas
Para productores: En buenas temporadas se exportan 1.200 toneladas desde el sur de Patagonia; las cerezas de Los Antiguos son más dulces, jugosas, con buena firmeza y crocancia. El INTA realizó experiencias en caracterización fenológica, uso de abejas para polinización, manejo de cosecha y poscosecha; productores lograron rendimientos cercanos a 15.000 kilogramos/hectárea. Para packings y exportadores: El 90% de la fruta se exporta por vía aérea, característica distintiva que permite reducir tiempos de tránsito y preservar calidad. Mantener la calidad es clave ante volúmenes menores. Para asesores técnicos: La casi totalidad de hectáreas en alta densidad cuentan con riego presurizado y control de heladas por aspersión; el foco debe pasar del control de heladas severas al monitoreo de la variabilidad de temperatura invernal y sus impactos fisiológicos.
Qué vigilar
Es necesario evaluar si los cambios climáticos observados son una tendencia estructural o coyuntural. Monitorear: (1) la calidad de acumulación de frío invernal en próximas temporadas, no solo la cantidad; (2) la persistencia de corrimiento/purgue anómalo en variedades sensibles; (3) el comportamiento de eventos climáticos extremos (granizo, heladas tardías, lluvias) durante floración y cuajado; (4) la recuperación de volúmenes en 2026-2027 como test de resiliencia; (5) el impacto de inversiones en nuevas variedades que toleren mejor la variabilidad climática. El sector privado y el INTA deben articular investigación sobre fenología adaptada a nuevos patrones climáticos.